Una puerta digital abierta al patrimonio

Iglesia de San Martín de Estavillo

Introducción

Estavillo es una estratégica localidad ubicada en lo alto de un cerro que mira hacia el río Zadorra. Se trata de uno de los lugares documentados más antiguos de Álava, puesto que nos lo encontramos en una donación al monasterio de San Vicente de Acosta de 871 bajo el nombre de Stavellu. Su papel como encrucijada de caminos, entre los que se contaba la ruta jacobea y el camino de la corte a Francia, explica la riqueza que alcanzó la localidad en los siglos medievales, cuando incluso rescató de la despoblación al vecino pueblo de Armiñón mediante la compra de sus tierras. Su importancia se vio mermada en 1765, momento en el que se replanteó el camino de Postas y su trazado se desvió de Estavillo a Armiñón. Como prueba de esta prosperidad vivida durante la Edad Media y Moderna queda la imponente iglesia parroquial dedicada a San Martín de Tours.

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Los inicios del romanismo en el País Vasco

El romanismo es una corriente artística que nació a mediados del siglo XVI y que se impuso con gran fuerza en todo el País Vasco. Se trata de la influencia recogida por los artistas locales de los grandes maestros del Renacimiento italiano, especialmente Miguel Ángel, cuyas obras se dieron a conocer a través de libros y de grabados. Es tal la fidelidad de estos artífices al modelo que en ocasiones es fácil reconocer en sus figuras algunos gestos, expresiones o composiciones de esculturas y pinturas de Miguel Ángel, así como sus poderosas anatomías, que contagian a todos los personajes. El retablo de la iglesia de Estavillo está considerado como la primera obra romanista de todo el País Vasco. Ejecutado en el año 1567 por Pedro López de Gámiz, escultor con taller en Miranda de Ebro, pronto se convirtió en referente y su estilo fue aprendido e imitado por escultores y retablistas de todo el País Vasco.

Fotografías antiguas

 Las fotografías antiguas de Estavillo nos revelan un edificio que no ha tenido importantes modificaciones en las últimas décadas ni ha sido sometido a restauraciones de gran calado. Sin embargo, y a pesar de que no lo podemos intuir por las fotografías, sí que tuvo que lamentar una pérdida a finales del siglo XIX. Hablamos de la capilla de San José, realizada en 1623. Hacia 1867 se extinguió la capellanía y fue demolida años más tarde, en 1899. Las cicatrices de la capilla se pueden percibir en el muro sur y algunos de sus restos fueron reaprovechados para construir la bolera anexa a la iglesia.

La iglesia de San Martín de Tours

Exterior

Sabemos por documentos que la actual iglesia de San Martín de Tours fue en origen de estilo románico. Sin embargo, no ha quedado ningún resto reconocible de este estilo, ya que el edificio fue replanteado entre finales del siglo XV y principios del XVI, en un gótico que comienza a establecer sus primeros contactos con el renacimiento. Precisamente a este momento pertenece la portada, que muestra su pasada riqueza a pesar del deterioro de las esculturas de las jambas y arquivoltas.

En el tímpano una Anunciación es la absoluta protagonista. Vemos a la Virgen María en un reclinatorio lleno de libros mientras el ángel le da la noticia de su elección como madre de Cristo. Un jarrón de azucenas separa a los personajes y, sobre él, encontramos a Dios Padre haciendo descender la paloma del Espíritu Santo. La lejanía de las figuras entre sí y los vacíos que se generan entre ellas hacen pensar que el tímpano fue concebido para ser pintado, ofreciendo un fondo a los relieves.

En el ángulo superior del arco conopial hallamos un San Martín de Tours vestido de obispo, la advocación principal del templo y, sobre él, un friso plagado de angelotes que transportan los instrumentos de la pasión: clavos, corona de espinas, lanzas…

El interior

En el interior sorprende la altura y dimensiones de la iglesia, coronada por bóvedas de terceletes y estrelladas. Hacia los pies contemplamos el coro, obra del siglo XVII que reemplazó a uno de estilo gótico, del cual todavía quedan algunos restos, como la magnífica escalera que se conserva en el muro norte. A modo de curiosidad, el promotor del coro, Juan Pérez, se encuentra ubicado en su frente, dado que su antiguo sepulcro, que en origen estaba en posición horizontal, se reubicó en esta zona cuando se eliminó la capilla privada que lo acogía.

El retablo

El magnífico retablo se encuentra enmarcado por unas pinturas murales barrocas que lo complementan y que muestran a Dios Padre, la paloma del Espíritu Santo entre ángeles y dos alegorías: la Fe con los ojos vendados, el cáliz y la cruz, y la Esperanza con el ancla. Estas pinturas probablemente se ejecutaron al mismo tiempo que la policromía del retablo, dorado y pincelado en el siglo XVIII, dos siglos después de su ejecución.

En la calle central del retablo encontramos esculturas que identificamos con San Martín obispo y la Asunción, acompañadas de varios relieves donde vemos escenas de la vida del santo obispo francés, como la partición de la capa, el sueño del santo en el que se le aparece Cristo, San Martín ayudando a su criado a quitarse las botas y el asalto de los ladrones en los Alpes. El resto de relieves aluden al calvario de Cristo mientras que entre los personajes de bulto redondo destacamos un San Roque y un San Sebastián, santos antipestíferos que tuvieron ermitas en la localidad.

También encontramos otro retablo de gran calidad en la capilla de la Inmaculada Concepción. Fundada por un párroco de Estavillo en el siglo XVI, acoge la obra de Francisco de Ayala, importante escultor con taller en Vitoria. El retablo no se policromó y representa una Inmaculada flanqueada por dos relieves con el pesaje de las almas de San Miguel y San Juan Bautista en el desierto. A ambos lados del calvario que corona el retablo volvemos de nuevo a encontrar a San Roque y a San Sebastián.

Existió en el templo otra capilla del siglo XVII, hoy en día desaparecida, cuya puerta de acceso queda disimulada hacia el interior por un retablo de San José. En ella se encontraban en origen las esculturas funerarias que hoy en día vemos repartidas por la iglesia: la de Juan Pérez que preside el coro, y las de Martín y Cristóbal Pérez, que hoy en día se pueden ver a ambos lados del retablo mayor, en postura orante. Esta capellanía se extinguió a mediados del siglo XIX, llevándose a cabo su demolición definitiva en 1899.

LOCALIZACIÓN

Créditos fotográficos:

De las fotografías actuales: © Alava Medieval / Erdi Aroko Araba

De las fotografías antiguas: Archivo del Territorio Histórico de Álava.