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Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción – La Puebla de Arganzón

Introducción

La Puebla de Arganzón, ubicada en el condado de Treviño, es una de las villas mejor conservadas de la zona. Fundada al abrigo del castillo de Arganzón, fue Sancho VI el Sabio de Navarra el rey encargado de dotar de fuero a su población en 1191. Sin embargo, a pesar de sus inicios como villa realenga, posteriormente fue entregada en señorío a la poderosa familia de los Velasco. En su casco histórico alberga importantes vestigios de ese pasado, como el trazado de las tres calles originarias de la villa, parte de las primitivas murallas o el puente sobre el río Zadorra. A las afueras, en la puerta sur de la localidad, nos topamos con un hospital de peregrinos dedicado a San Juan Evangelista que, tras una reforma del siglo XVIII, se encuentra adosado a la ermita de Nuestra Señora de la Antigua. Además, en sus calles aún se conservan vistosas construcciones civiles y palaciegas que dan cuenta del poder de sus antiguos vecinos.

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El patronazgo de los Velasco y los Gordejuela

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción no sería la misma sin la participación de dos de las grandes familias que habitaron en la villa durante los siglos XV y XVI. Hablamos de los Velasco y los Gordejuela. Los Velasco fueron señores de la villa y amasaron gran poder, llegando incluso a ser Condestables de Castilla. Uno de sus miembros, probablemente el obispo Juan Fernández de Velasco, sufragó las bóvedas de la iglesia, en las que vemos escudos de la familia, y concibió la cabecera como un panteón familiar que finalmente no llegó a consolidarse. Quienes sí se encuentran enterrados en el presbiterio son el matrimonio conformado por Mariana Villalobos y Juan Gordejuela Ibargüen, que compraron su sepulcro de pared manierista al chantre Pedro López de Escoriaza. Este matrimonio fue propietario del palacio renacentista que se encuentra cerca de la plaza Mayor, donde vemos sus retratos en sendos tondos de la fachada.
Fotografías antiguas

En las fotografías antiguas de la iglesia de La Puebla de Arganzón se perciben algunos ligeros cambios de época reciente. Los muros, que hoy en día muestran la piedra a la vista, fueron rascados hace pocas décadas, con lo que se perdieron las pinturas históricas que los decoraron. En las fotografías, tomadas en los años sesenta, todavía se pueden ver los encalados con despieces de sillares que taparon las paredes. Por otra parte, percibimos en el coro un cambio fundamental. Cerca del acceso a la escalera existió un órgano sostenido por una estructura que fue desmantelada. Llama la atención también el retablo, donde no encontramos la Virgen de la Antigua (probablemente en esas fechas estaba en su ermita de origen) sino que preside la hornacina una talla de un Cristo.

 

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Exterior

El templo de Nuestra Señora de la Asunción es un magnífico ejemplo de arquitectura religiosa tardogótica. Es posible que tuviera cierta función defensiva en caso necesario, como parece deducirse de las torres que encontramos en su fachada oeste. Sobre una de ellas se construyó el campanario, que se culminó con un chapitel barroco de gran calidad. En la portada encontramos un arco conopial con un tímpano en el que destaca una fina talla de la Virgen María con Niño bajo doselete gótico rodeada de ángeles. En el exterior del arco San Pedro y San Pablo flanquean un escudo con unas llaves cruzadas. Sobre esta portada contemplamos una galería con elegantes tracerías góticas.

La portada oeste no es la única que tiene la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Hacia la plaza se abre un nuevo acceso gótico compuesto por una serie de arquivoltas con motivos vegetales en los capiteles y en el sobrearco, donde vemos las típicas hojas de cardinas propias de la decoración tardogótica. En la pared contemplamos una Anunciación: las figuras del Ángel Gabriel y de la Virgen María junto a un reclinatorio quedan separadas por un jarrón con flores de azucenas, símbolo de la pureza de la Virgen.

El interior del templo

En el interior nos sorprenden las dimensiones del edificio, distribuido en tres naves. La central se cubre por unas impresionantes bóvedas de terceletes del siglo XVI con claves decoradas con gran maestría, en las que vemos escudos de los Velasco, santas y santos, un Cristo rodeado por el Tetramorfos o los cuatro evangelistas… pero destaca, por encima de todas, la que representa la Asunción de la Virgen rodeada por doce ángeles en la que encontramos restos de policromía original.

El coro

El coro es una obra ya plenamente renacentista ejecutada con gran maestría en cuyo frente aparecen las figuras esculpidas de San Pedro, San Pablo y la Asunción de la Virgen. En el sotocoro se contempla también un interesante conjunto de claves en sus dos bóvedas. En la principal encontramos un Cristo en Majestad rodeado de evangelistas, padres de la iglesia y apóstoles, mientras que la menor está presidida por la Virgen con el Niño rodeada de santas.

El retablo

Sin embargo, el elemento más llamativo y espectacular de la iglesia es el retablo. De autoría desconocida hasta la fecha, supone uno de los ejemplares de más calidad y mayor tamaño del estilo plateresco en el País Vasco. Conformado a modo de casillero, en cada una de las cuadrículas que delimitan sus calles y pisos encontramos lujosas escenas que tienen que ver con tres grandes ciclos: la Redención y muerte de Cristo, la vida de la Virgen como Madre de Jesús y la vida de la Virgen desde su nacimiento hasta su muerte o Dormición. Además, las entrecalles albergan multitud de santas y santos, doctores de la iglesia y otras figuras religiosas. Destacan los grandes relieves narrativos de la Lamentación sobre Cristo Muerto y el Santo Entierro, así como las figuras centrales de la Virgen con el Niño y la Asunción.

El retablo se culmina con un gran ático con forma de tímpano en el que se muestra un inmenso calvario plagado de escenas de acción y figuras en movimiento que le dan gran dramatismo. Sobre un fondo de noche estrellada en la ciudad de Jerusalén el Crucificado se yergue entre los dos ladrones. Soldados romanos ataviados a la moda del siglo XVI rodean las cruces mientras en una esquina la Virgen María cae desmayada, generando una escena impactante y con gran poder persuasivo.

En el interior de este retablo destaca una imagen de finales del siglo XIII o principios del XIV de una Andra Mari o Virgen con niño. Se trata de la conocida como Virgen de la Antigua. Durante siglos recibió culto en la ermita de las afueras de la población que, con muchas modificaciones sobrevive bajo la misma advocación. Es una talla de buena factura que pertenece a una tipología de vírgenes con niño muy conocida que se da sobre todo en el País Vasco, Navarra y La Rioja..

El sepulcro de los Gordejuela

También sorprende por su calidad el sepulcro de los Gordejuela, obra renacentista manierista en la que se aprecian las deformaciones deliberadas del entablamento para generar sensación de profundidad. En origen fue un encargo de Pedro López de Escoriaza, chantre de la Catedral Santa María de Vitoria, motivo por el cual todavía conserva sus escudos, aunque fue adquirido treinta años más tarde por el matrimonio Gordejuela-Villalobos. La parte inferior conserva el sarcófago sobre el que se ve una cartela sostenida por ángeles y rematada por las figuras de San Pedro y San pablo a los lados. En el siguiente piso se muestra una Piedad acompañada por la Magdalena y San Juan y, en lo alto, un relieve del Ecce Homo complementado por las alegorías de la Fe y la Esperanza.

LOCALIZACIÓN