Isabel Mellén (Álava Medieval) y José Antonio Munita Loinaz (UPV/EHU y colaborador de Álava Medieval) acaban de publicar un interesante y novedoso estudio sobre la ermita románica de Cárcamo. Se trata de un análisis que resuelve alguna de las viejas problemáticas que rodeaban a este notable edificio: la inscripción que conserva en su interior.

Este es el resumen de la publicación:

La ermita de San Juan de Cárcamo ha generado en las últimas décadas un debate sobre una inscripción hallada en su interior en 1975. Leída en su momento como “el año 1150 el Císter vino”, en torno a esta interpretación se han generado multitud de hipótesis y muchas sospechas. El presente artículo pretende dar por zanjada esa discusión mediante una nueva lectura de la inscripción y, además, trata de aclarar el oscuro pasado de la ermita, conocida a lo largo de la historia bajo tres advocaciones distintas.