Cuando miramos las fotos del derribo del convento de San Francisco de Vitoria, hay un detalle que sorprende: la conservación de un pequeño espacio que, tiempo atrás, fue uno de los lugares más importantes y disputados del cenobio. Por diversas circunstancias que intentaremos resumir en esta entrada, esta construcción quedó literalmente encajonada entre las viviendas de la calle San Francisco y el edificio de la Delegación de Hacienda en Álava. Sobre estos restos y sobre la historia de la capilla se han realizado diferentes estudios, empleando como base el plano que, en 1949, realizara Emilio de Apraiz a partir del plano del Ramo de Guerra dibujado en 1845 (Fig. 1). Cuando empezamos nuestra investigación, que en breve se plasmará en un extenso libro, localizamos más planos del convento y de la capilla de la Magdalena y pronto empezamos a ver que algo no encajaba. Tanto en el Archivo Diocesano de Calahorra como en el Archivo del convento franciscano de Zarautz obtuvimos la información detallada de todas y cada una de las capillas, pero cuando intentábamos plasmarla en el plano no salían las cuentas… ¿dónde estaba, por tanto, la capilla de la Magdalena?

Fig. 1. Plano de Emilio Apraiz (1949), basado en el plano del Ramo de Guerra (1845), con el espacio de la Capilla de Santiago marcado con un círculo rojo.

Fig. 2. Plano de la venta de la Capilla de la Magdalena, 1865 (Archivo Histórico Provincial de Álava).

En el momento en el que llegó a nuestras manos un plano inédito de la venta de la capilla realizado en 1865 (Fig. 2), todo cobró un sentido renovado: el espacio que todos los autores hasta la fecha ubicaban como la capilla de la Magdalena, en realidad, era la capilla de Santiago, fundada a comienzos del siglo XVI por Diego Martínez de Álava (Fig. 3). La capilla de la Magdalena no aparecía dibujada en el plano del Ramo de Guerra por una razón muy sencilla. Los condes de Lacorzana, últimos propietarios de la capilla, cuando vieron que el convento iba a ser expropiado por los militares, tratando de salvar su propiedad, cegaron los accesos que unían la capilla con el presbiterio de la iglesia. La Magdalena contaba, a partir de unas obras bien documentadas del siglo XVII llevadas a cabo por María Ruiz de Vergara, con una puerta exterior que la conectaba con la plaza que se formaba antiguamente frente a las calles Cuchillería, Pintorería y Judería. Aislando este espacio del resto del convento, los condes de Lacorzana pudieron evitar la expropiación y siguieron disfrutando de este recinto de 196,34 metros cuadrados (entre la capilla y su sacristía) que alquilaron como carbonera durante los años centrales del siglo XIX. Más adelante, en la citada fecha de 1865, este lugar se vendió a Wenceslao Egidua, dueño de la casa colindante con la iglesia del convento, y la veremos ya a inicios del siglo XX reconvertida en vivienda particular, motivo por el cual no se la consideró parte de los antiguos cuarteles que habían ocupado el exconvento y se mantuvo en pie sin expulsar a los inquilinos mientras en 1930 se derribaba el resto de la iglesia. Gracias a ese uso final como residencia privada hemos logrado mantener hasta el siglo XXI los restos de la capilla (Figs. 4 y 5).

Fig. 3. Plano realizado para esta nueva investigación donde vemos el espacio de la capilla de Santiago y la capilla de la Magdalena (coloreado).

Fig. 4. Vista del acceso desde el presbiterio a la capilla de la Magdalena (imágenes recientes).

Fig. 5. Fotografía del interior de la iglesia con el acceso a la capilla al fondo (1916).

Fue precisamente al analizar el plano que acompañaba al documento de venta de la capilla de 1865 cuando todo el puzle empezó a encajar. Ahí se mostraba una parte del convento, la capilla en cuestión, que los militares jamás llegaron a representar porque nunca fueron parte de los cuarteles. El Ramo de Guerra estaba, obviamente, más interesado en aprovechar los recintos del convento con fines bélicos y de acuartelamiento de tropas que en realizar un plano fidedigno de los espacios conventuales, por lo que los planos que todos los investigadores han manejado hasta el presente estaban incompletos y nunca incluyeron la capilla de la Magdalena. En esta investigación hemos realizado por primera vez unos planos fidedignos del convento de San Francisco en los que también se han subsanado otro tipo de errores e imprecisiones históricas que se venían arrastrando desde el siglo XIX.

Este hecho y la nueva localización de la capilla de la Magdalena podrían resultar anecdóticos si no fuera por dos motivos importantes para la historia del convento. En primer lugar, son los únicos vestigios que quedan en pie del cenobio y, por lo tanto, su correcta ubicación permite también localizar con precisión otros espacios conventuales, algo fundamental de cara a posibles intervenciones en el terreno. Y, en segundo lugar, es especialmente importante dado que la capilla de la Magdalena jugó un papel central dentro de la famosa leyenda franciscana que atribuía al propio San Francisco de Asís la fundación del convento vitoriano en 1214, durante uno de sus viajes por la península ibérica. Para mostrar el convencimiento de que el santo de Asís había fundado el convento en lo que hoy en día es la capilla de la Magdalena existía una inscripción en la entrada del edificio que así lo aseveraba, pero también había otra que incidía en esta idea dentro de la propia capilla, probablemente colocada tras las intervenciones que María Ruiz de Vergara realizó tras su adquisición a inicios del siglo XVII. Lo que revelan los documentos es que, desde luego, había una insistencia muy significativa en divulgar y enraizar esta fundación legendaria en el lugar que ocupaba la Magdalena.

Esta leyenda, sin embargo, no nos viene desde el siglo XIII (momento de la fundación del convento), sino que se fue forjando a partir de finales del siglo XVI, coincidiendo con un momento en el que la capilla de la Magdalena estaba siendo objeto de disputa. ¿Qué intereses podrían tener los frailes en lanzar una teoría de esta naturaleza? ¿Qué había realmente de fondo? ¿Podemos considerar el espacio de esta capilla como el lugar fundacional del convento? Intentaremos dar respuesta a alguno de estos interrogantes en una próxima entrada en nuestro blog…

Fig. 6. Fotografía de 1940 con la explanada que quedó tras el derribo. En la parte derecha, la entrada de la antigua capilla de la Magdalena (E. Guinea, Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz).