Nuestro compañero Gorka López de Munain acaba de publicar un artículo en la revista «e-imagen» a propósito de un curioso capitel de la basílica de Armentia. Se trata de un acercamiento que nos hace reflexionar acerca de nuestra mirada y de cómo ésta condiciona las interpretaciones iconográficas.

Cuando nos situamos frente a un capitel románico, rápidamente comenzamos a establecer comparaciones en busca de su significado. Confrontamos lo que estamos viendo con otros ejemplos medievales (con una actitud que puede ir desde la mera curiosidad hasta el empeño más netamente académico) pero, inevitablemente, lo hacemos también comparándolo con nuestra realidad circundante; lo que vemos nos interpela desde nuestro presente y, por tanto, resulta difícil sustraerse de esta conducta. En ese diálogo temporal, la imagen del pasado afecta al presente y, del mismo modo, nuestra temporalidad afecta también a la imagen que tenemos enfrente y que parece exigirnos una respuesta. Las imágenes demandan ser activadas, que las dotemos de un significado, que vuelvan a tener una eficacia en una temporalidad nueva.