El tiempo pasa volando. Y hace casi una década, cuando echaba a andar el proyecto Álava Medieval – Erdi Aroko Araba, tuvimos la suerte de comenzar a realizar las visitas oficiales de las llamadas “joyas de la Llanada Alavesa”: las celebres iglesias de Gazeo, Alaitza, Añua y Arbulo.
Desde entonces, hemos seguido encargándonos de esta tarea todos los fines de semana del año sin excepción. Sumando además una gran cantidad de visitas privadas para grupos, colectivos y particulares, durante todo el calendario. En definitiva, son sin duda algunos de los templos a los que más afecto tenemos. Y siempre que llega septiembre, recordamos una bonita efeméride. Fue precisamente en los últimos días del verano de 1967 cuando las pinturas de Gazeo salieron inesperadamente a la luz.
En esta ocasión os vamos a ofrecer un curioso documento: la explicación del hallazgo de las pinturas dada por Juan José Lecuona, el párroco responsable del descubrimiento y del cuidado de la parroquia durante décadas. Un texto sacado de su tesina, en la que recogió el proceso completo de restauración de las pinturas.
Y este fragmento de su estudio –incluimos también algunas de las valoraciones realizadas en el informe preliminar de Gudiol– nos sirve también como merecido homenaje a su persona, pues Juan José falleció el 4 de julio de 2025, a los 97 años de edad.
1.- EL HALLAZGO
El día 7 de septiembre de 1967 D. Rafael de Eulate y Alós, natural y residente en Barcelona, letrado de la Compañía de Seguros C. A. P. (su familia desciende de Salvatierra y varios pueblos alaveses, entre otros Gaceo por el vínculo Ruiz de Luzuriaga) vino a ver unas piezas de cierto valor artístico descubiertas en la iglesia de Ezquerecocha y después pasamos a ver la iglesia de Gaceo.
Tras una rápida contemplación del exterior de la iglesia, entramos dentro y tuvimos la feliz ocurrencia de mirar la pared que estaba detrás del retablo mayor, pues, en muchas iglesias, dijo el Sr. Eulate, existieron retablos de pintura mural. Tal vez Gaceo haya tenido también un retablo mural, anterior al retablo de madera que se colocó en la iglesia en el siglo XVIII. Pedimos una escalera a la vecina de Gaceo, Dña. Ignacia Beltrán de Heredia y desde la escalera observamos que tras el retablo de madera se encontraban las paredes pintadas. Vimos en el lado izquierdo unas líneas negras y una figura de color marrón.
Todos teníamos mucha curiosidad por conocer el espacio que ocupaban las pinturas, las escenas representadas, el estilo de las mismas, la época, el autor, etc. Al día siguiente desmontamos una parte del retablo mayor para observar más detenidamente las pinturas.
Entre el retablo y el muro quedaba un espacio libre y con la ayuda de un foco vimos que todo el paramento cilíndrico se hallaba pintado; que en los extremos las pinturas estaban encaladas y recubiertas de una capita de revoque; que en la parte baja del ábside y en el cuarto de esfera absidal también había pinturas.
El día 8 de septiembre, el Sr. Arcipreste de Salvatierra, D. Bonifacio López de Heredia, comunicó la noticia al Sr. Obispo de la diócesis, D. Francisco Peralta Ballabriga y al Sr. Arquitecto de la Excelentísima Diputación Foral de Alava, D. Jesús Guinea y González de Peñalva, quien acompañado de D. Cristobal Quesada, restaurador del Museo del Prado, se personó en Gaceo para ver las pinturas recién descubiertas.
2.- EL INFORME DEL SR. GUDIOL
El día 17 de octubre de este mismo año visitó la iglesia de Gaceo D. José (María) Gudiol, Director del Instituto Amatller de Arte Hispánico de Barcelona, para ver la obra y después presentar un informe sobre la misma.
En el informe que nos remitió dice: que fue invitado a ver la iglesia por el Sr. Eulate; que en la visita le acompañaron D. Jesús Guinea, Arquitecto de la Excma. Diputación De Alava; D. Justo Beltrán de Heredia, alcalde de Gaceo y D. Juan José Lecuona, cura de Gaceo; que la iglesia fue construida alrededor del año 1.200 y las pinturas fueron ejecutadas al finalizar el siglo XIII; que son más antiguas que las de la catedral de Pamplona, fechadas en el año 1330; que las figuras que se ven rebasan el tamaño natural y están pintadas sobre un fondo azul pálido y las líneas esenciales de las imágenes están trazadas en negro puro.
Las pinturas descubiertas, concluía, son de gran mérito artístico por su estilo, fueron pintadas por un experto en la materia que conocía las tradiciones pictóricas del románico y las novedades del arte gótico. Las figuras conservan el hieratismo de los frescos románicos y son similares a las de las vidrieras historiadas del siglo XIII.
Este estilo se desarrolló en el Norte de Esapaña en las provincias de Alava, Navarra y Aragón (Huesca).
No fueron ejecutadas al fresco sino al temple sobre revoque de cal. Por este motivo hace falta mucha precaución al realizar su limpieza y al proceder a su restauración.
A continuación, añade: «Expuesto lo precedente con relación a la cronología y cualidades estéticas de las pinturas murales de la iglesia parroquial de Gaceo, proponemos a la autoridad competente el siguiente plan de restauración»:
1º Es indispensable dejar la capilla absidal de Gaceo absolutamente libre de todo aditamento posterior a las pinturas objeto de restauración. Con ello nos referimos especialmente al traslado del actual retablo mayor, el cual si bien es obra de modesto valor, puede conservarse en otro sector del templo.
2º Hay que proceder a la eliminación de las capas de yeso y cal, que como se dijo, cubren algunos sectores del ábside y bajo las cuales se extiende una buena parte de la decoración primitiva. Esta operación es delicadísima y difícil. Solo pueden realizarla técnicos que hayan probado en monumentos similares sus conocimientos y su experiencia profesional.
3º Resulta así mismo tarea difícil, que de no estar ejecutada por persona competente puede acarrear peligro para la integridad de la obra la limpieza y protección de las pinturas.
4º Resulta así mismo difícil la tarea subsiguiente: La de proceder a la fijación, limpieza y protección de la decoración mural. Ello puede también acarrear peligros graves de no ejecutarse por persona competente.
5º Una vez visible y limpia la totalidad de las pinturas habrá que proceder a la reconstrucción en la parte del paramento absidal, rellenando con mezcla adecuada, los agujeros, golpes y rasguños producidos en el muro a lo largo de tantos siglos y en especial la reposición de las partes arrancadas en la colocación del retablo cuya eliminación se propuso antes. Queda como apelación final la restauración de las pinturas. Creemos que en ello es preciso extremada prudencia, aconsejamos la conveniencia de consultar antes a la Dirección General de Bellas Artes y al Arquitecto Director de las Restauraciones de los Monumentos Artísticos de esta Zona».

Para terminar, compartimos otro curioso documento: una de las primeras notas de prensa describiendo el descubrimiento, publicada el 14 de septiembre de 1967 en Norte Expres. En ese entonces, debía aun realizarse su restauración, no tenían demasiado clara su cronología, ni los motivos y temas escogidos, pero parecía evidente el interés por conservarlas:
Esperamos poder seguir disfrutando de las pinturas murales de Gazeo durante mucho tiempo, dándolas a conocer a todas aquellas personas que visitan Álava durante el año, pero también a vecinos y vecinas de toda la provincia que siguen maravillándose al entrar en la pequeña parroquia de San Martín de Tours y toparse de frente con esta autentica joya del arte medieval alavés.

