Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Lasarte

Lasarte fue, en la Edad Media, una de las poblaciones con más habitantes de Álava, junto con  Gasteiz y Armentia. Sin embargo, no pudo seguir el impulso de Vitoria, puesto que no consiguió fuero de población y además, en 1286, fue donada por Sancho IV de Castilla a la propia villa de Vitoria, ya que este rey había recibido la aldea en herencia de manos de la Cofradía de Álava cuando apenas era un infante. Por lo tanto, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción era gestionada en la Edad Media por el cabildo de Vitoria, a pesar de que fueron constantes los litigios por su administración, que basculaba entre la Colegiata de Santa María de Vitoria y el cabildo de Armentia, gestionado por el obispado de Calahorra.

Lasarte

Salida desde la oficina de turismo de Vitoria-Gasteiz

En cuanto a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, es un templo macizo, de aspecto de fortaleza y de planta de salón que fue concluido en 1511, como recuerda una inscripción que se halla en el interior del templo. Se sabe que durante los siglos XVIII y XIX fue objeto de varias restauraciones y además se incluyeron algunos retablos barrocos que fueron movidos durante la década de los setenta del pasado siglo. Precisamente esta última acción fue la que permitió liberar los ventanales románicos del presbiterio, que habían permanecido ocultos hasta ese momento.

La colección de ventanales que se pueden contemplar en el ábside ochavado de Lasarte, tanto en su interior como en su exterior, destacan por su calidad ornamental. El ventanal sur se encuentra bellamente decorado con motivos vegetales que recuerdan claramente el estilo de Armentia, mientras que en su interior se prolonga esta misma decoración, aunque de forma más simplificada. Pero sobre todo destaca el ventanal sudeste por la gran calidad de su trabajo escultórico. El hecho de que se encuentre descentrado con respecto al eje del ábside y mal localizado incita a pensar que se trata de una reubicación tardía, concebida para respetar el espacio destinado al retablo, lo que significaría que se trata de un añadido posterior, posiblemente extraído del vecino templo de Armentia. Este ventanal muestra una decoración geométrica de roleos y bolas en sus arquivoltas y presenta unos capiteles vegetales entre los que se agazapa una arpía. Pero lo más reseñable de esta ventana es la colección de seis apóstoles que, a modo de estatuas-columna, ocupan el lugar de los fustes. Éstos se encuentran individualizados en cuanto a sus gestos, sus atuendos y sus atributos. Sin embargo, el pliegue de sus túnicas se encuentra unificado bajo el criterio estético de Armentia. La vivacidad de esta escultura se muestra incluso en las posturas de los apóstoles, cuyos cuerpos se giran, se relacionan entre sí e incluso parece que conversaran. De especial elocuencia es el discípulo de la izquierda, que muestra su rostro arrugado, su calvicie y su profusa barba mientras sostiene una cartela entre sus manos. Probablemente se trate de San Pablo. El personaje central, dado que tiene unas llaves, representaría a San Pedro. La atribución de personalidad a las demás esculturas es más compleja, dado que únicamente portan libros o se limitan a hacer gestos con las manos. El apostolado queda completo con las otras seis figuras que hay en el interior del ventanal, ocultas hasta la restauración del año 1974. Éstas tienen un carácter incompleto, dado que los tallistas originales dejaron algunos elementos sin labrar, como los atributos que permitirían identificar a los discípulos o detalles como el pelo, simplemente desbastado. También en el interior podemos ver en uno de los capiteles una arpía escondida entre el follaje.

Estos bellos ventanales se completan con dos estatuas-columna, que hoy flanquean la ventana interior y que fueron movidas durante la restauración de los setenta, pues antes se localizaban en el exterior, a ambos lados del apostolado externo. Ambas se apoyan sobre peanas y se encuentran coronadas por cimacios. La de la izquierda gira su cabeza y se cubre con un bonete cilíndrico. El rostro tiene unas facciones marcadas y mandíbula ancha. En la mano derecha porta una vara florida, lo cual se considera en la literatura Patrística un símbolo de la Virgen en el Nuevo Testamento. La otra figura de la derecha es similar a la anterior, con la particularidad de que en la mano porta lo que parecen las tablas de la ley partidas, lo que ha llevado a afirmar a algunos estudiosos que se trataría de Moisés, con lo cual la otra figura, por cercanía, se ha interpretado como Aarón, hermano del primero.

Claramente en disonancia con el resto del templo, tanto las ventanas como las columnas han llevado a los investigadores a pensar que ésa no fue su ubicación original y que, muy probablemente, pertenecían a la vecina iglesia de Armentia. Para esta posibilidad existen dos momentos oportunos: el primero sería en torno a 1500, cuando la colegiata de Armentia queda degradada a simple iglesia parroquial, lo cual coincidiría con el momento constructivo de Lasarte, y el segundo durante la restauración que se llevó a cabo en Armentia en 1776, cuando se sabe que el mayordomo del cabildo colegial, Gabriel Guesalaga, separó algunas piezas esculpidas de calidad de la iglesia de Armentia con destino incierto.

El ventanal y las estatuas-columna contrastan con la sencillez de la portada románica, de trazado simple y con triple arquivolta cuya única decoración es vegetal y de medias bolas. En los capiteles también podemos apreciar ocho mascarones muy planos en los que se puede adivinar tocados, barbuquejos y cabellos recogidos en diversos peinados.