Ermita de San Juan de Arrarain

La ermita de San Juan de Arrarain se encuentra situada a las afueras del municipio de Elburgo, en pleno Camino de Santiago. Tiempo atrás, la actual ermita fue la parroquia de la desaparecida localidad de Arrarain, pero con el paso del tiempo tan solo permaneció en pie su ábside románico y pasó a convertirse en la capilla de un cementerio. Cuando a principios del siglo XX comenzó el proceso de revalorización de los templos románicos de Álava, esta pequeña ermita recibió cierta atención por parte de los investigadores como demuestra su inclusión en el –polémico– Catálogo monumental de España realizado por Cristóbal de Castro en 1915.

Elburgo - San Juan de Arrarain

Esta publicación cuenta además con el aliciente de presentar una selección de las fotografías obtenidas por Lorenzo Elorza (bajo el proyecto de Federico Baraibar) a principios de siglo en multitud de templos de la zona. En el caso particular de las fotografías de la ermita de Arrarain, llama la atención la instantánea del interior de la capilla en la que puede apreciarse cómo la zona absidial contaba con pinturas decorativas (presumiblemente del S. XVIII-XIX) que posteriormente fueron retiradas (derecha).

Ya en la década de los años 40, el fotógrafo y etnógrafo alavés Gerardo López de Guereñu documentó el estado del templo con gran detalle, y aún por esas fechas el interior de la ermita presentaba las mencionadas pinturas. A continuación, pueden apreciarse una selección de sus fotografías (abajo):

En cuanto al edificio que hoy podemos contemplar, de su antigua fábrica románica sólo nos ha llegado un ábside semicircular con presbiterio que, de manera sorprendente, se asienta sobre una serie de lápidas antiguas cuyas formas todavía se pueden apreciar. En algún momento difícil de precisar, el resto del edificio se perdió y ya en el siglo XVIII se procedió a construir una pequeña ampliación que cierra el templo y hará las veces de nave. En la siguiente instantánea de Guereñu se puede apreciar perfectamente el corte entre ambos volúmenes (derecha).

En la parte exterior del ábside se encuentra una modesta colección de canecillos con decoraciones geométricas, figuras humanas y animales, y dos curiosos músicos tañendo sus instrumentos que destacan por su originalidad. La ventana del ábside tiene también una decoración escultórica que, si bien está resuelta de forma sencilla, presenta una iconografía difícil de reconocer con precisión pero que nos retrotrae a un momento previo al florecimiento del románico en Álava. Estos detalles nos indican que estamos ante un templo antiguo, tal vez de mediados del siglo XII, que por su ubicación estratégica debió tener un momento de cierto esplendor que todavía hoy es posible advertir.