Una puerta digital abierta al patrimonio

Iglesia de la Natividad de Hueto Arriba

ÍNDICE

  • Introducción
  • Vídeo
  • Imágenes 360º
  • La pila bautismal
  • Fotografías antiguas
  • La iglesia de la Natividad
  • Localización

Introducción

La zona de los Huetos ha sido un lugar habitado desde épocas remotas por su estratégica ubicación cerca de las vías de tránsito más frecuentadas. Por ejemplo, se halló en la cueva de Los Goros un importante ajuar visigodo del siglo VII, siendo uno de los pocos casos documentados en Álava de esta época. Si bien el pueblo aparece citado en la Reja de San Millán (1025) como Oto, de su iglesia primitiva no queda más que un posible muro en su lado norte y todo lo que podemos contemplar corresponde al edificio que se levantó a partir de la segunda mitad del siglo XII. Sorprende comprobar cómo, pese a la cercanía de Hueto Abajo y a la unión histórica que han tenido ambas aldeas, los talleres que construyeron ambas iglesias no guardaban relación alguna.

VÍdeo

imágenes 360º

Fotografías antiguas

Al igual que le ocurría a la iglesia de Hueto Abajo, la de Hueto Arriba llegó a mediados del siglo XX con una serie de edificios anexionados al templo que ocultaban parte de la estructura medieval. Siguiendo los criterios habituales de las restauraciones de finales del XX, se eliminaron todos ellos y, solamente, se mantuvo en pie un sencillo pórtico y la sacristía de la iglesia. Con ello, ha quedado a la vista la portada y, también, la espadaña se ha visto despojada de un curioso edificio que la rodeaba y dejaba semiocultas las campanas. Por suerte, el repertorio fotográfico de Gerardo López de Guereñu, elaborado tiempo antes de estas reformas, nos muestra el edificio tal y como estaba en los años cuarenta.

La pila bautismal

El elemento más destacado de esta iglesia es sin duda alguna la pila bautismal. Realizada en el siglo XIII, muestra un perfecto equilibrio entre elementos románicos y góticos, por lo que se sitúa en un momento de transición entre los modelos tradicionales y los nuevos aires artísticos. En el pie encontramos una decoración a base de hojas de vid y uvas, y en la parte superior de la copa, una serie de arquerías trilobuladas con veintidós figuras humanas, entre las que se cuentan profetas, apóstoles (como San Pedro y San Pablo) y frailes. Destaca en este grupo una bella Anunciación con las figuras del ángel Gabriel y la Virgen María. En las bandas intermedias, ocupando la mayor parte de la copa, se suceden una serie de motivos variopintos. Distinguimos águilas haciendo presa sobre conejos, flores de seis pétalos, aves, seres monstruosos, cruces, diseños similares a las vidrieras góticas, hojas con forma de corazón, un Agnus Dei o Cordero de Dios… Quizá las escenas más llamativas sean las dos que muestran una fortaleza con dos leones. Pueden hacer referencia a la heráldica de Castilla y León, que no es extraña en las iglesias románicas alavesas.

La iglesia de la Natividad

Exterior

La heterogeneidad del románico alavés hace que, en pocos kilómetros a la redonda, nos encontremos soluciones de lo más variado y, muchas veces, sorprendentes. Éste es el caso de la iglesia de Hueto Arriba, en cuyo exterior podemos contemplar una sencilla cabecera semicircular con tres grandes vanos. Las impostas, arquivoltas o sobrearcos están completamente lisos, sin decoración alguna, y resulta hoy día imposible saber el motivo de esta rareza. Pudieron haber estado decorados con pintura o bien, por causas que desconocemos, quizá no se esculpieron, como es lo normal en este tipo de edificios. En cualquier caso, la arquitectura, sobria y de líneas perfectamente trazadas, nos sitúa ante un templo de cierta ambición.

La portada

En la portada es donde, ahora sí, aparece toda la decoración esculpida que echamos en falta en la cabecera. Nos encontramos ante una imitación de la Portada Speciosa de Estíbaliz, modelo para muchas iglesias románicas alavesas. Por su sencillez y acabados, podría tratarse del mismo taller que esculpió la portada de Argandoña. Tiene doble arquivolta ligeramente apuntada. La interior está recorrida por vegetación a base de acanto y la exterior, por frutos esféricos sostenidos por hojas. Los fustes de las columnas se encuentran decorados por cesteados y por una retícula de flores de cuatro pétalos, siguiendo el trabajo de los talleres de Estíbaliz y, con ello, la tradición escultórica de la Borgoña francesa. En los capiteles de las columnas se nos muestran hojas de acanto, una suerte de enredaderas vegetales y un rostro masculino con el pelo a la altura del hombro.

El interior del templo

Las bóvedas del templo podrían corresponder a una etapa algo posterior a la construcción de los muros del edificio. Nos encontramos con una sola nave dividida en tres tramos más el presbiterio, al que se accede por medio de un bello arco triunfal. Los capiteles de este arco, apoyados sobre dos medias columnas, se decoran de una forma peculiar. En los de la izquierda vemos hojas estilizadas, pero en los de la derecha se suceden peces, elaborados de una forma esquemática, y serpientes, cuyas colas se enroscan en las esquinas formando una voluta.

El retablo

La cabecera se cubre con un retablo del siglo XVIII en cuyo centro aparece una Andra Mari de finales del siglo XIII. En toda Álava debió existir una profunda devoción hacia este tipo de imágenes en este período, ya que son muy frecuentes estas tallas de la Virgen con el Niño, si bien varían mucho en su calidad. En este caso nos encontramos ante un buen ejemplar con algún repinte posterior.

La arquitectura barroca del retablo sirve de armazón para una serie de lienzos que nos muestran diferentes escenas de santos y santas. En la parte inferior, a ambos lados del sagrario, encontramos un san Francisco recibiendo los estigmas y una santa Bárbara. Rodeando a la Virgen están San Pedro y San Pablo, y sobre ella vemos una escena de la Anunciación flanqueada por San José y San Juan. En lo alto, como suele ser lo habitual, contemplamos un calvario.

Los retablos laterales

Los otros dos retablos laterales son de diferentes estilos y épocas. El de la izquierda está dedicado a la Virgen del Rosario y es del siglo XVIII, de un recargado rococó. El de la derecha, ejecutado en 1740, es de estilo neoclásico y alberga una pintura de San Miguel con San Antonio Abad y San Andrés.

LOCALIZACIÓN

Créditos fotográficos:

De las fotografías actuales: © Alava Medieval / Erdi Aroko Araba

De las fotografías antiguas: Archivo del Territorio Histórico de Álava.

Suscríbete a nuestra lista de correo

Para recibir correos electrónicos con las novedades de Álava Medieval, rellena el formulario hacienco click aquí.

¡Te has suscrito correctamente!