A la vera del Camino de Santiago, la iglesia parroquial de San Martín de Tours de Gazeo guarda resonancias jacobeas hasta en su advocación. De apariencia sencilla al exterior, conserva un ábside, una portada y una ventana absidial románicas, aunque muy modificadas debido a las últimas restauraciones, que han alterado para siempre el aspecto del templo. Fue precisamente durante la restauración de los años sesenta, realizada debido al mal estado de la iglesia y a las grietas que dejaban filtrar el agua del exterior, cuando se descubrieron, tras el retablo barroco, las magníficas pinturas góticas que le dan merecida fama a este templo. Realizadas en estilo gótico lineal, estas policromías inundan la cuenca absidial y se expanden por las paredes laterales y bóvedas del presbiterio, mostrando un programa iconográfico de gran riqueza y calidad.

Visitas a la Iglesia de Gazeo

La iglesia de Gazeo se puede visitar (visita guiada) dentro de los programas turísticos ofertados por la Cuadrilla de la Llanada.

Información y reservas en la Oficina Comarcal de Turismo de Salvatierra-Agurain: 945302931.

En el ábside, la composición gira en torno al Trono de Gracia, famosa iconografía medieval en la que se puede contemplar la Trinidad en sus tres figuras: Dios Padre, de gran tamaño, sentado en un trono sosteniendo al Hijo crucificado entre sus manos y, entre ambos, la paloma del Espíritu Santo, reconvertida en corona por los restauradores, que interpretaron erróneamente esta figura. Alrededor se distribuyen varios ángeles y figuras en adoración, arrodilladas, que disfrutan de la Visión de la Gloria eterna.

Debajo de esta escena, en el ábside, hay un calvario en el que Cristo Crucificado se rodea por las figuras de la Virgen María y San Juan mientras los soldados Longinos y Estefatón (curiosamente aquí vestidos al estilo judío) le clavan la lanza en el costado y le ofrecen la esponja empapada en vinagre para beber. Dos sayones con armas se muestran en la ventana absidial. En el lado opuesto al calvario encontramos la antesala del paraíso, en la que acontece el juicio del arcángel San Miguel, que porta una balanza en la que está pesando almas mientras derrota al demonio atravesándolo con ella. Las almas bienaventuradas son acogidas por un ángel, que las transporta hasta el seno de Cristo, aquí identificado con la figura de Abrahán. En esta zona aparece también la figura de Santa Marina, santa popular en los caminos de Santiago, que se muestra derrotando al dragón.

La bóveda de cañón apuntada del presbiterio está dividida en varias escenas ordenadas donde se narran diversos acontecimientos de la vida de Cristo: desde su nacimiento hasta su vida pública, ejemplificada a través de varios milagros y episodios bien conocidos, como los sucesos de la Pasión y de la Resurrección. La pared derecha se dedica por entero al infierno, plagado de demonios, donde las almas se cuecen en una enorme caldera al rojo vivo. El Leviatán, la entrada a los infiernos, aguarda a las almas de los pecadores, que caminan en fila hacia ella espoleadas por ángeles y demonios, distinguiéndose en primer término un rey avaro con corona y un saco repleto de monedas.

En conjunto, las pinturas de Gazeo muestran la rica concepción ultraterrena medieval, donde la gloria eterna queda representada por la visión gozosa de la Trinidad. La ejemplar vida de Cristo conducirá a los bienaventurados hacia ella, mientras que aquellos que no han seguido su camino se perderán irremisiblemente en los fuegos del infierno.